Blog Familia y codependencia
Cómo ayudar a un familiar con una adicción (sin perderte por el camino)
La familia suele llegar antes que la persona que consume. Y puede hacer mucho, aunque no todo. Qué funciona, qué no y cómo cuidarte mientras ayudas.
Muy a menudo, la primera llamada no la hace la persona que consume, sino alguien que la quiere: una madre, una esposa, un hermano. Llegan agotados, con miedo y con la sensación de haberlo probado todo. Lo primero que les digo es que han hecho bien en llamar. La familia puede hacer mucho, aunque no todo. Y lo que más ayuda no siempre es lo que parece más lógico.
Lo que no suele funcionar
- Gritos, sermones y reproches. Añaden culpa y vergüenza, que son justo lo que alimenta el consumo.
- Amenazas que no se cumplen. Enseñan que las palabras no tienen consecuencias.
- Hacer de detective: registrar, contar botellas, revisar el móvil. Te consume a ti y convierte la casa en un campo de batalla.
- Tapar las consecuencias: pagar deudas, mentir al jefe, justificar ante la familia.
- Las «intervenciones» por sorpresa al estilo de las series, con toda la familia confrontando a la persona. Suelen generar más resistencia y ruptura que cambio.
Lo que sí ayuda
Existe un enfoque para familias con buena evidencia científica: CRAFT (Community Reinforcement and Family Training), desarrollado por el psicólogo Robert Meyers. Los estudios muestran que las familias que aprenden este método consiguen con más frecuencia que su ser querido acepte iniciar un tratamiento que con los enfoques de confrontación, y además mejora el bienestar de la propia familia, entre o no la persona en tratamiento.
Sus ideas principales son sencillas de entender, aunque cuesten de aplicar:
- Reforzar los momentos sin consumo: compartir tiempo, afecto y planes cuando la persona está sobria.
- Retirarse cuando hay consumo, sin dramatismo y sin castigos.
- Dejar que las consecuencias naturales recaigan en quien consume, sin rescatarle.
- Mejorar la comunicación para que la conversación sea posible.
- Cuidar la propia vida, que no puede quedar en pausa indefinidamente.
Cómo hablarle
- Elige un momento en el que esté sobrio y tranquilo, nunca en plena discusión ni bajo los efectos.
- Habla desde ti: «Me preocupa cuando llegas tarde y no contestas», en lugar de «Eres un irresponsable».
- Cita hechos concretos, no juicios generales.
- Muestra que entiendes que para él o para ella también es difícil.
- Propón algo concreto: «He encontrado a alguien con quien hablar. Hace una valoración gratuita. ¿Me acompañas?».
- No esperes un sí inmediato. A veces la semilla tarda semanas en germinar.
Límites que protegen
Un límite no es una amenaza. La amenaza intenta controlar lo que hace el otro («si vuelves a beber, te dejo»); el límite describe lo que harás tú: «No voy a darte dinero», «No voy a mentir por ti», «Si has bebido, no me subo al coche contigo». Se dice con calma y, sobre todo, se cumple.
La seguridad va siempre primero. Si hay violencia o amenazas, llama al 911. Y si la relación se ha vuelto dañina, te recomiendo leer las señales de una relación tóxica, donde incluyo recursos de ayuda.
Si hay riesgo de sobredosis
Si tu familiar consume opioides (analgésicos recetados, heroína o pastillas compradas fuera de la farmacia, que pueden contener fentanilo), ten naloxona en casa. En Estados Unidos se vende sin receta en las farmacias, con el nombre de Narcan entre otros, y puede revertir una sobredosis mientras llega la ayuda. Aprende a usarla y, si llega el momento, llama también al 911.
Cuídate tú
Convivir con una adicción desgasta muchísimo. Es fácil acabar viviendo en función del otro y olvidarte de ti: lo explico en qué es la codependencia. Grupos como Al-Anon o Nar-Anon, que tienen reuniones en español, ofrecen algo muy valioso: estar con personas que entienden exactamente lo que vives.
En mi consulta trabajo tanto con la persona que consume como con sus familiares, de forma individual y, cuando ayuda, en sesiones conjuntas. Puedes ver cómo en la página de codependencia, o empezar por una valoración gratuita para contarme tu caso. No tienes que cargar con esto a solas.
Este artículo es divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional.