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Adicciones sin sustancia: juego, pantallas, compras y sexo
«¿Se puede ser adicto a algo que no se toma?» Sí. El juego, las apuestas, las pantallas o las compras pueden secuestrar el mismo sistema de recompensa que una droga.
«¿Se puede ser adicto a algo que no se toma?» La respuesta es sí. El sistema de recompensa del cerebro no distingue entre una sustancia y una conducta: lo que busca es la anticipación y el alivio. Por eso el juego, las apuestas, las pantallas, las compras o el sexo pueden llegar a funcionar exactamente como una droga, con el mismo ciclo de deseo, consumo, alivio y culpa que describo en el ciclo de la adicción.
Qué dice la ciencia
En 2013, el manual diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5) incluyó el trastorno por juego de apuestas en el mismo capítulo que las adicciones a sustancias, y dejó el trastorno por videojuegos en internet como condición en estudio. La Organización Mundial de la Salud, en su clasificación CIE-11, reconoce el trastorno por uso de videojuegos y el trastorno de comportamiento sexual compulsivo.
Otras conductas, como las compras compulsivas, la adicción al trabajo o el uso problemático de redes sociales, no tienen un diagnóstico oficial propio, pero pueden causar un sufrimiento muy parecido. En terapia lo que importa no es la etiqueta, sino el impacto en tu vida.
Las señales comunes
- Pérdida de control: dedicas más tiempo o dinero del que querías.
- Preocupación: piensas en ello a menudo, lo planeas, lo esperas.
- Tolerancia: necesitas más (más horas, apuestas mayores) para sentir lo mismo.
- Malestar al no poder: irritabilidad, inquietud, ansiedad.
- Ocultarlo: mentir sobre el tiempo o el dinero, borrar historiales.
- Seguir a pesar del daño en la pareja, el trabajo, la economía o la salud.
- Usarlo para escapar de la tristeza, el estrés o la soledad.
El juego y las apuestas online
Las apuestas deportivas y los casinos en el móvil han cambiado mucho el panorama: se puede jugar las 24 horas, desde el sofá y sin que nadie lo note. Una señal muy característica es perseguir las pérdidas: volver a apostar para recuperar lo perdido, lo que suele llevar a perder más. Las deudas, las mentiras y la desesperación pueden acumularse muy deprisa.
El juego problemático se asocia a un riesgo elevado de pensamientos suicidas. Si llegas a ese punto, llama al 988. Para orientación específica sobre el juego, la línea nacional 1-800-GAMBLER es gratuita y confidencial. Algunas medidas prácticas ayudan desde el primer día: ceder el control del dinero a alguien de confianza durante un tiempo, bloquear las aplicaciones y solicitar la autoexclusión en casinos y plataformas.
Pantallas y videojuegos
El problema no es el número de horas en sí, sino lo que desplaza. Si el móvil o los videojuegos están ocupando el lugar del sueño, de los estudios, del trabajo o de las relaciones, y cuesta muchísimo parar, merece la pena mirarlo con atención, en adultos y en adolescentes.
Compras compulsivas
La compra da un subidón momentáneo, al que sigue la culpa: bolsas escondidas sin abrir, tarjetas al límite, discusiones por dinero. Muchas veces lo que se intenta calmar al comprar es una emoción difícil.
Sexo y pornografía
Hablo de ello sin moralizar. El criterio no es el comportamiento en sí, sino la pérdida de control y el sufrimiento que causa: cuando la persona quiere parar y no puede, cuando interfiere en su vida y en sus relaciones, o cuando lo usa para anestesiar lo que siente. Conviene distinguirlo del malestar que surge solo porque una conducta choca con los propios valores, que se trabaja de otra manera.
Cómo se trata
A diferencia de una droga, muchas de estas conductas no se pueden eliminar por completo: no se puede vivir sin dinero, sin móvil o sin sexualidad. Por eso el objetivo suele ser recuperar el control, no siempre la abstinencia total (aunque en el juego de apuestas sí suele ser lo más recomendable). En terapia identificamos los disparadores, las emociones que hay debajo y los cambios en el entorno que te protegen, y trabajamos con la familia cuando hay deudas o confianza que reconstruir. Grupos como Jugadores Anónimos también son un gran apoyo.
Si te reconoces en este artículo, puedes ver cómo trabajo en la página de otras dependencias.
Este artículo es divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional.