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Depresión: señales que no conviene ignorar

La depresión no siempre se parece a la tristeza. A veces es cansancio, irritabilidad o un vacío difícil de explicar. Estas son las señales que merecen atención.

Gotas de lluvia sobre un cristal oscuro

Si estás pensando en hacerte daño o en quitarte la vida, no esperes: en Estados Unidos llama o escribe al 988 (Línea de Prevención del Suicidio y Crisis, 24 horas, en español), o al 911 si hay peligro inmediato. Fuera de EE. UU., llama al número de emergencias de tu país.

«No estoy triste, estoy apagado.» Es una de las frases que más escucho de personas que, sin saberlo todavía, están atravesando una depresión. Porque la depresión no siempre se parece a la imagen que tenemos de ella. A veces no hay lágrimas; hay cansancio, irritabilidad, desgana o un vacío difícil de poner en palabras.

Tristeza no es lo mismo que depresión

La tristeza es una emoción sana. Aparece ante una pérdida, una decepción o un cambio difícil, y con el tiempo se va aliviando. Nos permite parar, procesar y pedir consuelo.

La depresión es otra cosa. Los profesionales hablamos de depresión cuando el ánimo bajo o la pérdida de interés se mantienen al menos dos semanas, casi todo el día y casi todos los días, acompañados de otros síntomas, y cuando todo ello afecta a tu vida: al trabajo, a la familia, a cómo te cuidas.

Las señales más frecuentes

  • Ánimo bajo, sensación de vacío o de desesperanza.
  • Pérdida de interés o de placer en cosas que antes disfrutabas.
  • Cambios en el sueño: insomnio, despertarte de madrugada o dormir mucho más de lo habitual.
  • Cambios en el apetito o en el peso.
  • Cansancio y falta de energía, incluso para tareas pequeñas.
  • Sentirte más lento, o al revés, inquieto y sin poder parar.
  • Culpa excesiva o sensación de no valer nada.
  • Dificultad para concentrarte, recordar cosas o tomar decisiones.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o de que los demás estarían mejor sin ti.

No hace falta tenerlas todas. Lo que valoramos es cuántas aparecen, cuánto tiempo duran y cuánto interfieren en tu día a día.

Cómo se disfraza

En muchos hombres, y también en adolescentes, la depresión se expresa más como irritabilidad, mal humor o explosiones de rabia que como tristeza. En otras personas aparece en forma de dolores de cabeza, de espalda o problemas digestivos sin causa clara. Hay quien se refugia en el trabajo sin parar, en las pantallas o en la bebida, y quien simplemente se va aislando poco a poco.

En nuestra cultura, además, pesa mucho el «hay que aguantar» y el «eso se pasa». Lo he visto durante más de treinta y cinco años: personas que sufren en silencio porque pedir ayuda les parecía un signo de debilidad. Pedir ayuda es exactamente lo contrario.

Depresión y adicciones

La depresión y el consumo de alcohol u otras sustancias van juntos con mucha frecuencia. A veces se bebe para no sentir; otras, el propio consumo acaba hundiendo el ánimo, porque el alcohol es un depresor del sistema nervioso. Qué fue primero importa menos que tratar las dos cosas a la vez. Si este es tu caso, puedes leer las señales de un problema con el alcohol.

Cuándo pedir ayuda sin esperar

Si llevas más de dos semanas así, o si notas que cada vez te cuesta más funcionar, es momento de consultar. No hace falta estar «muy mal» para merecer ayuda.

Y si aparecen pensamientos de hacerte daño o de quitarte la vida, no esperes: llama o escribe al 988, la Línea de Prevención del Suicidio y Crisis, que atiende las 24 horas y en español, o al 911 si hay un peligro inmediato. Si estás fuera de Estados Unidos, llama al número de emergencias de tu país.

Qué ayuda

  • La psicoterapia es eficaz en la depresión, especialmente enfoques como la terapia cognitivo-conductual, la activación conductual o la terapia interpersonal.
  • La medicación, cuando la indica un médico o un psiquiatra, puede ser muy útil, sobre todo en depresiones moderadas o graves. En muchos casos, lo que mejor funciona es combinar ambas.
  • Una revisión médica, porque algunos problemas físicos, como los de tiroides, pueden causar síntomas depresivos.
  • Pequeños pasos antes que grandes motivaciones. En la depresión, la motivación suele llegar después de la acción, no antes. Una caminata corta, una llamada, salir a la luz del sol. Parece poco, pero es por donde se empieza.

Si es alguien cercano

Escucha sin intentar arreglarlo todo. Evita el «anímate» o el «tienes muchas cosas por las que estar agradecido»: la persona ya lo sabe, y oírlo solo aumenta la culpa. Ofrécete a acompañarla a pedir ayuda. Y si te preocupa su seguridad, pregúntale directamente si ha pensado en quitarse la vida. Preguntarlo no mete la idea en la cabeza de nadie; al contrario, abre la puerta a hablarlo.

Si quieres saber cómo trabajo, lo explico en la página de terapia para la depresión. La depresión miente: te dice que nada va a cambiar. Con la ayuda adecuada, cambia.

Este artículo es divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional.