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Terapia online o presencial: cómo elegir la que te conviene

Es una de las preguntas que más me hacen en la valoración inicial. La respuesta corta: las dos funcionan. La larga depende de ti, de tu casa y de lo que estés atravesando.

Mesa de trabajo con un ordenador portátil y un teléfono

«¿Pero la terapia online funciona igual?» Es una de las preguntas que más me hacen en la valoración inicial. La respuesta corta es que sí, en la gran mayoría de los casos. La respuesta larga depende de ti: de lo que estés atravesando, de tu día a día y de dónde vayas a conectarte.

¿Funciona la terapia online?

La investigación de los últimos años, que se multiplicó a partir de 2020, es bastante clara: para muchos problemas, como la ansiedad, la depresión o buena parte de los procesos de recuperación de adicciones, la terapia por videollamada obtiene resultados comparables a los de la terapia presencial.

Lo que más pesa en el resultado de una terapia no es la pantalla, sino dos cosas: la relación de confianza entre paciente y terapeuta, y un método de trabajo adecuado. Las dos cosas se pueden construir perfectamente a distancia.

Ventajas de la terapia online

  • Sin desplazamientos: ni tráfico, ni aparcamiento, ni pedir horas libres en el trabajo.
  • Continuidad: si viajas, te mudas o cambian tus horarios, la terapia no se interrumpe.
  • Discreción: nadie te ve entrar en una consulta, algo que en comunidades pequeñas importa mucho.
  • Terapia en tu idioma aunque vivas lejos de Miami. Expresar lo que sientes en tu lengua materna cambia mucho las cosas.
  • Horarios más flexibles, adaptados a tu franja horaria.

Ventajas de la terapia presencial

  • Un espacio propio, separado de tu casa, donde lo único que toca es ocuparte de ti.
  • La presencia física: hay silencios, gestos y matices que se viven de otra manera en la misma habitación.
  • Menos distracciones que frente a una pantalla con notificaciones.
  • Más fácil para sesiones con familiares, cuando forman parte del proceso.

Cuándo recomiendo la presencial o combinar

Suelo recomendar empezar de forma presencial, o combinar ambos formatos, cuando en casa no hay un lugar realmente privado para hablar, cuando la persona está en las primeras semanas de dejar una sustancia y le viene bien más estructura, o simplemente cuando lo prefiere. Muchas personas empiezan en la consulta y, cuando el proceso está encarrilado, continúan online. No hay una regla fija: lo decidimos juntos.

Cuándo ninguna de las dos es suficiente

Hay situaciones en las que una sesión semanal, sea en persona o por pantalla, no basta: riesgo de suicidio, una abstinencia de alcohol o de ciertos medicamentos que necesita supervisión médica, o síntomas psicóticos. En esos casos hace falta un nivel de atención mayor, médico o residencial. Parte de mi trabajo es ayudarte a identificarlo y orientarte hacia el recurso adecuado, con honestidad.

Cómo preparar una sesión online

  • Busca una habitación donde puedas hablar sin que te escuchen. Si no la hay, el coche aparcado es un recurso más común de lo que imaginas.
  • Usa auriculares: te dan privacidad y mejoran el sonido.
  • Comprueba la conexión y la batería unos minutos antes.
  • Silencia el móvil y cierra otras ventanas.
  • Ten a mano un vaso de agua y, si te ayuda, papel para apuntar.
  • Si puedes, conéctate siempre desde el mismo sitio. Se convierte en tu espacio de terapia.

Cómo trabajo

Mis sesiones son individuales, en español, de entre 50 y 60 minutos, en la consulta de Miami (117 NW 42nd Ave) o por videollamada. Todo empieza con una valoración inicial gratuita, en la que vemos qué te pasa, qué necesitas y qué formato te encaja mejor. Si quieres conocer el proceso con más detalle, lo explico en cómo trabajo.

Al final, la mejor modalidad es la que te permite ser constante. La terapia que funciona es la que se sostiene en el tiempo.

Este artículo es divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional.