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Marihuana: cinco mitos que escucho a menudo en consulta

Que sea legal en muchos lugares no significa que no tenga riesgos. Cinco creencias muy extendidas sobre la marihuana y lo que sabemos hoy.

Lupa sobre las páginas de un periódico

La marihuana es probablemente la sustancia sobre la que más ideas equivocadas circulan. Su uso medicinal es legal en Florida y el recreativo lo es en muchos otros estados, y eso ha extendido la sensación de que es inofensiva. Pero que algo sea legal no significa que no tenga riesgos: el alcohol también lo es. Estos son los cinco mitos que más escucho en consulta.

Mito 1: «Es natural, así que no hace daño»

Natural no es sinónimo de inofensivo: la cicuta también es natural. Además, la marihuana de hoy no es la de hace treinta años. Según datos del NIDA, la concentración media de THC, el componente psicoactivo, en las muestras incautadas en Estados Unidos pasó de alrededor del 4 % en los años noventa a más del 15 % en la década de 2010. Los concentrados, los aceites para vapear o los dabs pueden superar con mucho esas cifras. A más potencia, más riesgo.

Mito 2: «La marihuana no engancha»

Sí engancha. El trastorno por consumo de cannabis está reconocido en los manuales diagnósticos, y los CDC estiman que alrededor de 3 de cada 10 personas que consumen marihuana tienen algún grado de este trastorno. El riesgo es mayor cuando se empieza en la adolescencia y cuando el consumo es diario.

También existe abstinencia: irritabilidad, ansiedad, insomnio, sueños muy vívidos y falta de apetito. Suele ser más intensa la primera semana y mejorar en un par de semanas. No es peligrosa, pero es lo bastante incómoda como para que muchas personas vuelvan a fumar «para poder dormir».

Mito 3: «Me ayuda con la ansiedad»

A corto plazo puede aliviarla, y por eso engancha. Pero el consumo habitual se asocia a más ansiedad con el tiempo, y al pasar el efecto aparece un rebote. En algunas personas, sobre todo con variedades de mucho THC, puede incluso provocar crisis de pánico. Con el sueño pasa algo parecido: ayuda a dormirse, pero empeora la calidad del descanso, y al dejarla aparece un insomnio de rebote. Si la usas para calmarte, te recomiendo leer cuándo la ansiedad deja de ser normal.

Mito 4: «No afecta a la cabeza»

El consumo frecuente puede afectar a la memoria, la atención y la motivación. El cerebro sigue desarrollándose hasta pasados los veinte años, por eso los adolescentes son especialmente vulnerables. Y en personas con predisposición, el consumo diario de marihuana de alta potencia se asocia a un mayor riesgo de desarrollar un trastorno psicótico.

Hay además un cuadro poco conocido, el síndrome de hiperémesis cannabinoide: episodios repetidos de náuseas y vómitos intensos en consumidores habituales de larga duración, que muchas personas alivian con duchas muy calientes. Si te suena, coméntalo con tu médico. Y, por supuesto, conducir bajo sus efectos multiplica el riesgo de accidente.

Mito 5: «Lo dejo cuando quiera»

Puede que sí. Hay una forma sencilla de comprobarlo: intenta pasar un mes sin consumir. Lo que notes durante ese mes, lo fácil o lo difícil que te resulte y los motivos que te aparezcan para «hacer una excepción», te darán una respuesta más honesta que cualquier artículo.

Señales de que conviene pedir ayuda

  • Consumes a diario, o lo primero que haces al levantarte es fumar.
  • Te cuesta disfrutar de algo, dormir o relajarte sin ella.
  • Has intentado reducir o dejarla y no lo has conseguido.
  • Te está generando conflictos en casa, en el trabajo o en los estudios.
  • Has dejado de lado actividades o personas que antes te importaban.
  • Gastas más de lo que puedes permitirte.

En mi consulta no trabajo solo el consumo, sino también lo que lo sostiene, que muchas veces es ansiedad, aburrimiento o dificultad para gestionar emociones. Lo explico en la página de terapia para dejar la marihuana.

Este artículo es divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional.